Paraguay atraviesa un momento histórico. Al iniciar el 2026, no estamos solo ante un ciclo económico más; estamos gestionando el éxito de nuestra propia integración en las grandes ligas financieras. Con una proyección de crecimiento del 4,2% para el 2026 y la consolidación del Grado de Inversión soberana, el país se ha convertido en un destino aún más atractivo para el capital global. Sin embargo, un crecimiento acelerado y una mayor exposición internacional conllevan desafíos complejos que requieren lo que actualmente denominamos una «sintonía fina».
Logramos un gran avance con la segunda calificación de inversión en bonos gubernamentales, y estamos en camino de incluir los bonos en moneda nacional en el índice JPMorgan GBI-EM en los primeros meses de 2026. Este «efecto de referencia» incentiva una demanda muy positiva de inversores que aportan divisas al país, mediante bonos del Gobierno, lo cual es una muestra de confianza en nuestra economía. Sin embargo, también enfrentamos un probable dilema: la apreciación del guaraní. Aunque tener una moneda fuerte ayuda a mantener la inflación en torno al 3,5%, una apreciación significativa (como la de aproximadamente el 10,5% al final de 2025) puede hacer que nuestras exportaciones y manufacturas sean menos competitivas. El Banco Central del Paraguay (BCP) enfrenta, por tanto, el desafío de estabilizar la moneda en términos reales sin comprometer la naturaleza productiva y estrategia exportadora de nuestra economía.
Para el mundo empresarial, el tema del costo del dinero siempre está en la conversación. Hoy en día, nos encontramos con una paradoja: aunque la tasa de política monetaria ha bajado a 5,75%, las tasas de interés comerciales siguen cerca del 14% anual, lejos de los aproximadamente 9,5% que veíamos a finales de 2024. Esta pérdida parcial de eficiencia en la transmisión de las tasas se debe a algunas fricciones en el mercado y a una liquidez que se ha venido drenando desde enero de 2024.
Aquí es donde el optimismo debe ser responsable. Para que el beneficio del Grado de Inversión llegue al empresario que busca un crédito para expandir su planta, o al ciudadano que desea un préstamo para su hogar, debemos evitar el «crowding out» o desplazamiento del crédito privado denominado en moneda nacional. Esto sucede cuando el Estado “entra en la competencia” con el sector privado por los guaraníes disponibles en el mercado local.
Las emisiones de bonos en guaraníes por parte del Ministerio de Economía en 2025 fueron un logro muy importante para Paraguay. Este éxito no solo ayuda a reducir los riesgos financieros al “desdolarizar” la deuda, reduce el peso de la deuda sobre el crédito total disponible, sino que también coloca a Paraguay en lugares destacados en índices financieros, como se mencionó. Sin embargo, estos flujos de capital requieren que el Banco Central maneje la política monetaria de manera ágil y vigilante. Es fundamental inyectar suficiente liquidez en guaraníes para satisfacer la demanda de moneda nacional y evitar que la apreciación excesiva afecte la competitividad del país, asegurando que la inversión privada nacional no sufra desplazamientos financieros. Además, existe “espacio monetario” para ello con la inflación baja en los niveles actuales.
Es importante resaltar que el Banco Central del Paraguay de hoy cuenta con un margen de maniobra considerable con sus instrumentos de política para fomentar una gestión de la liquidez en moneda nacional que sea sostenible y se ajuste a nuestra nueva realidad financiera para enfrentar los grandes flujos de capital que podrían llegar por el «efecto de referencia» del índice JPMorgan, sin perder de vista su objetivo de inflación del 3,5%.
Solo mediante una coordinación cercana y bien planificada entre la captación de fondos externos y la disponibilidad de liquidez en moneda nacional en el país, se logrará que las tasas comerciales —que recientemente subieron hasta el 14%— vuelvan a niveles más bajos y competitivos de un solo dígito. Esto abrirá la puerta para que el impulso de la inversión privada siga creciendo y contribuya a alcanzar un crecimiento proyectado del 4,2%.
Aunque contamos con más recursos disponibles, es fundamental que sigan expandiéndose de manera sostenible. La supervisión macroprudencial desempeña un papel esencial para ayudarnos a garantizar que tanto la gestión de la liquidez como el crecimiento del crédito sean sostenibles en el tiempo.
Es importante destacar que, aunque el sistema financiero ha logrado mantener bajos niveles de morosidad, fortalecer la supervisión y aplicar medidas macroprudenciales son esenciales para seguir cuidando esta estabilidad, especialmente ante el rápido crecimiento del crédito al consumo.
Una supervisión macroprudencial sólida y proactiva asegura que la política monetaria no solo reduzca el costo del dinero, sino que también fortalezca un sistema financiero resistente y estable, minimizando riesgos sistémicos y manteniendo el equilibrio necesario para la estabilidad.
En conclusión, el panorama para 2026 presenta perspectivas alentadoras, aunque requiere vigilancia constante. Para garantizar que Paraguay sea una fuente de rentabilidad sostenible, es imperativo asegurar que el sistema financiero cuente con liquidez en guaraníes suficiente, que las tasas de interés disminuyan de manera efectiva para fomentar la inversión productiva y que la estabilidad cambiaria sea predecible.
Al lograr este delicado equilibrio, el Grado de Inversión dejará de ser solo una cuestión técnica para convertirse en el factor que impulsa una verdadera prosperidad, que sin duda alguna, elevará la calidad de vida de todos los paraguayos.
Raúl Vera Bogado