Muchas empresas crecen comercialmente durante años y parecen estar evolucionando correctamente. Aumentan sus ventas, incorporan clientes, expanden operaciones y ganan participación de mercado. Sin embargo, internamente muchas veces siguen funcionando con la misma lógica de siempre, los mismos procesos y la misma estructura que tenían cuando eran más pequeñas.
Tarde o temprano, esa inconsistencia empieza a generar tensiones que se ven con frecuencia en empresas con crecimiento muy dinámico que, sin embargo, comienzan a mostrar algunas señales de desgaste interno:
- información financiera poco confiable o atrasada,
- creciente centralización en la toma de decisiones,
- áreas que crecen sin coordinación,
- procesos que ya no acompañan el tamaño de la operación,
- dificultades para proyectar la caja,
- o estructuras que empiezan a perder capacidad de control.
Al principio, muchas de esas debilidades pueden pasar relativamente desapercibidas porque el crecimiento comercial logra compensarlas y disimularlas. Pero llega un momento en el que la complejidad del negocio empieza a crecer más rápido que la capacidad de gestión de la empresa.
Cuando eso ocurre, empiezan a aparecer tensiones que muchas veces se interpretan como problemas financieros, operativos o comerciales, cuando en realidad reflejan una estructura que dejó de evolucionar al ritmo del negocio:
- tensiones financieras que no se originan únicamente en la falta de financiamiento,
- pérdida de eficiencia operativa derivada de estructuras que ya no acompañan la complejidad del negocio,
- aumento del desgaste gerencial generado por exceso de centralización y falta de organización,
- o dificultades crecientes para sostener el ritmo de crecimiento.
En momentos como éste se hace notoria una diferencia importante entre las empresas que logran consolidarse y aquellas que empiezan a deteriorarse a medida que crecen: las organizaciones más sólidas entienden que el crecimiento también exige evolucionar la forma de gestionar, decidir, controlar y conducir la empresa.
Porque al final, el verdadero desafío no es solamente hacer crecer el negocio. El desafío es construir una organización capaz de sostener ese crecimiento en el tiempo.
La estructura de su empresa, ¿realmente evolucionó junto con el crecimiento….o simplemente está intentando soportarlo?